Ana apaga la llama
Ana era una niña tranquila del pueblo Villamaría. Durante las vacaciones, su tío Pepe decidió preparar un almuerzo familiar. ¡Era una excelente idea! Los almuerzos del tío Pepe eran los mejores de todo el pueblo.
—¡Ahhh! ¡Qué sueño tengo!— y se quedó dormido al instante.
Pepe olvidó por completo el almuerzo en el fogón, y poco a poco, se inició un bululú mientras el tío dormía.
Como el fuego no había almorzado, tenía hambre. Entonces empezó a comerse toda la leña quemándola hasta reducirla a brasas, luego la olla hasta dejarla bien tiznada. No le bastó y quemó también el almuerzo. Al principio esa fue la preocupación de Ana: —¡El almuerzoooo!— gritó. Pero no se había percatado que, en realidad, lo alarmante estaba por llegar.
En un abrir y cerrar de ojos el fuego empezó a crecer. Ana llenó sus cachetes de aire y sopló fuerte, pero eso sólo avivó las llamas que querían comerse a su tío. Con un vasito comenzó a lanzarle agua con la ilusión de que calmara la sed y se apagara, pero nada de lo que hacía tenía efecto.
—¿Qué puedo hacer? hmmm.. ¡Ya sé! —Llamó a emergencias y en seguida llegaron Los Bomberos Valientes. Estos bomberos no solo apagaban incendios, sino que también llenaban de esperanza y alegría los corazones de todos en el pueblo.
Mientras observaba, Ana pensó en cómo podía ayudar. Se acercó y gritó: "Cuando sea grande seré una valiente bombera".
Así, la pequeña Ana demostró su primer acto de valentía y Villamaría se convirtió en un lugar aún más especial, donde las niñas y los niños sabían que los sueños eran posibles si se luchaba por ellos.
Participación en el concurso de DNBC Dirección Nacional de Bomberos de Colombia
27/06/2023

